Marketing y Mindfulness: ¿pueden coexistir?

Marketing y Mindfulness

 

Cada mañana, al sentarme frente al ordenador, me gusta pensar que el trabajo de redacción de contenidos y copywriting que voy a hacer durante el día va a tener un impacto positivo en algún punto del planeta. 🙂

¿A ti también?

Me gusta pensar que alguien, en su frío, pero bellísimo rinconcito de Ushuaia va a tener un momento Eureka al leer uno de mis artículos que va a llevarle a crear un negocio que le cambiará la vida de manera muy positiva.

 

O que, los consejos que le doy sobre la redacción de los textos en su página web a esa encantadora mujer que lucha por sacar su pequeña empresa de cosméticos naturales en el País Vasco, le van a aportar más ventas, y todo va a pasar a ser mejor…

Me gusta pensar que mi labor está hecha con el corazón, no sólo con el bolsillo.

De hecho, con el tiempo, y con la aplicación de minduflness a mi vida, esa visualización ha pasado a convertirse en un verdadero ritual. Uno de los muchos que llevo a cabo cada día, y que comparto contigo en el audio: “Tres rituales del Empresario y Copywriter Mindful”.

(Para conseguirlo, no tienes más que suscribirte a Mindful Copy, encontrar un rinconcito tranquilo y pausar durante quince minutos).

 

Mindful Copy

 

Marketing y Mindfulness: ¿pueden coexistir?

Tú: Pero, Tere ¿hoy en día, esta mentalidad a la que el emprendedor pragmático calificaría de “flower power” es posible/sostenible?

¿Es posible aplicar mindfulness en un entorno tan competitivo como el marketing digital de hoy?

Nunca he tenido ninguna duda que los principios de mindfulness nos ayudan a crear intercambios mucho más humanos en nuestro trabajo.

De hecho, te hablé de ello la semana pasada en Por qué mindfulness puede ayudarte a establecer una conexión más profunda con tu cliente (interno y externo).

Yo soy prueba de que funciona.

Desde que he aplicado los principios de Mindfulness a mi rutina profesional (y a mi vida diaria), cualquier duda que pudiese haber tenido, se ha disipado por completo.

Desde que he aplicado los principios de Mindfulness, no solo soy una copywriter y empresaria mucho más feliz, sino que esa felicidad y “buenas vibraciones” (ya puestos, ¿verdad?) se han traducido a mis clientes, a mis textos, y por consiguiente, a mis resultados.

Pero, en el mundo de los negocios, son poca las empresas que conciben las palabras Marketing y mindfulness en la misma frase.

De hecho, el número de empresas que se esfuerzan en hacernos sentir más que un número cualquiera, se podrían contar con los dedos de la mano. Desgraciadamente, el trato frío y despersonalizado hacia el cliente es la norma y no la excepción.

E incluso puede que las que se esfuercen por compartir esas “buenas vibraciones” lo hagan por motivaciones puramente altruistas.

A muchos de ellos les guia lo que el maestro tibetano Trungpa Rinpoche llama “materialismo espiritual“, o lo que Jorge Ferrer bautiza de “materialismo narcisista”:

“Un conjunto de distorsiones del camino espiritual relacionadas entre sí, como la inflación del ego (el engrandecimiento del ego alimentado por las energías espirituales), la absorción en uno mismo (la preocupación excesiva por el propio estatus y logros espirituales) y el materialismo espiritual (la apropiación de la espiritualidad para reforzar formas de vida egoicas). Tal como lo veo, el hilo común que une todas estas trampas es lo que llamo narcisismo espiritual (es decir, el mal uso de las prácticas, energías o experiencias espirituales para reforzar formas egocéntricas de existencia).”

Suzanne Moore concuerda con Jorge.

De hecho, Moore considera que la práctica de “atención plena” o mindfulness no es más que un “opiáceo posmoderno para las masas”.

Gran parte del boom del Mindfulness es una reacción a la tecnología. Se habla de desintoxicación, de ordenar el desorden. Hay demasiada información. Tenemos que limpiar nuestra mente. Tenemos que ser y no hacer. El nuevo asceta es alguien que va a dar un paseo sin su teléfono o el que se toma una semana de descanso para desintoxicarse de Twitter. Esta versión de la meditación no requiere más que la fe que todos podemos ser gurús a tiempo parcial en nuestro afán de superación. No requiere ningún compromiso de una comunidad, y es barato”.

El filósofo y crítico cultural Slavoj Zizek hace eco de esta crítica, insistiendo que la apropiación occidental de las tradiciones orientales como la atención plena, la paz interior, la desconexión, el desapego, etc. forman parte de “la ideología paradigmática del capitalismo tardío”.

Es decir, “representan la forma más eficiente de que nosotros participemos plenamente en la dinámica capitalista, manteniendo la apariencia de sanidad mental “.

Entonces, ante este tipo de crítica, entonces, ¿desistimos?

Según ellos, marketing y mindfulness no pueden coexistir.

¿Seguimos todos tratando a nuestros clientes como números?

¿Es eso es lo que espera el sistema capitalista de nosotros?

Pues yo insisto en que Marketing y Mindfulness pueden coexistir.

Que se puede llegar a un punto medio.

De hecho, creo que eso es precisamente lo que el mundo necesita.

Más Respeto, Más Intención y mucha más compasión en sus procesos empresariales.

Necesitamos más empatía y menos manipulación en nuestro marketing.

En nuestras relaciones profesionales.

Y en nuestros textos.

Y eso es lo que Mindfulness nos puede enseñar.

Marketing y Mindfulness: Así coexisten

General Mills, fabricante de los helados Häagen-Dazs, ya apuesta por Mindfulness.

La empresa tiene su sede en este frondoso terreno en las afueras de Minneapolis, Minnesota.

Marketing y Mindfulness

 

Unas 3.000 personas trabajan en el complejo, ocupándose del desarrollo de los productos, marketing, litigios, regulaciones, adquisiciones, etc.

La cultura corporativa de General Mills es algo inusual de la mayoría de empresas en estos entornos de la América oriental.

Cualquier día laboral por la mañana es posible encontrar una docena de líderes de equipo y ejecutivos de diversos niveles meditando silenciosamente juntos en cojines, preparando sus mentes para la jornada de trabajo que les espera.

Si entras en una sala de conferencias más tarde presenciarás más de 50 empleados de toda la organización de pie en practicando la pose del “el árbol” de yoga.

Y no es una moda pasajera o un programa piloto diseñado por los ejecutivos de recursos humanos.

Cada vez son más los trabajadores de General Mills que practican meditación, yoga y Mindfulness en sus puestos de trabajo.

Y lo que comenzó como un proyecto de un ejecutivo ha transformado la cultura de una multinacional en el grupo de las Fortune 200.

“Se trata de entrenar nuestras mentes para que estén más enfocadas, para ver con claridad, para ser más creativos y para sentirse conectados“, comenta Janice Marturano, subdirectora general de General Mills, y fundadora del programa.

La compasión hacia nosotros mismos, hacia todos los que nos rodean (nuestros colegas, clientes, etc.), es el centro de nuestra filosofía de atención plena“.

Janice ha empezado a documentar la eficacia de sus métodos.

Y los primeros resultados son sorprendentes.

Después de uno de los cursos de siete semanas:

  • El 83 por ciento de los participantes dijeron que estaban “dedicando tiempo cada día para optimizar su productividad personal”. Solo el 23 por ciento afirmó hacerlo antes del curso.
  • El 82 por ciento dijo que ahora tenían tiempo para eliminar tareas con un valor de productividad limitado mientras que antes del curso, solo el 32 por ciento afirmaba hacerlo.
  • Y entre los altos ejecutivos que tomaron el curso, el 80 por ciento reportó un cambio positivo en su capacidad para tomar mejores decisiones.
  • El 89 por ciento indicó que se habían convertido en mejores oyentes.

¿Y qué sucede cuando eres mejor oyente?

Entiendes mejor a tu cliente.

Te comunicas de manera mucho más efectiva.

Tus acciones de marketing son mucho más eficaces, y por lo tanto, mucho menos costosas.

¿Y qué sucede cuando tomas mejores decisiones?

Que no derrochas dinero en campañas poco acertadas.

¿Y qué sucede cuando eliminas tareas poco productivas de tu lista de cosas por hacer?

Que liberas tiempo para desarrollar otras mucho más importantes, incluidas campañas de marketing que se habían perdido en el baúl del olvido.

Si quieres dar pie a un cambio positivo en tu empresa, en tus estrategias de marketing y en tus comunicaciones digitales, y dejar una huella en el mundo a través de tu trabajo, y de tus servicios, entonces, te recomiendo que actúes con intención.

Que valores todo y a todos los que forman parte de tu negocio.

No porque te ayudan a pagar facturas, sino por aportar un valor muy importante a tu trabajo.

Y, ¿cómo traduces esta forma de pensar en tu marketing y textos digitales?

  • Intenta entablar un diálogo basado en la reciprocidad y el respecto con tus clientes, e intenta mejorarlo continuamente.
  • Intenta plasmar tu filosofía en el tono de voz de tus comunicaciones empresariales: en tu blog, en tus redes, en tus mensajes por email…. Demuestra que lo que te interesa es colaborar, inspirar y nutrir.
  • Piensa cómo quieres que tus clientes se sientan, y fomenta esos sentimientos en toda comunicación.

Poco a poco, vamos a ir cambiando el formato del intercambio comercial y, transformarlo en una transacción colaborativa hecha con intención, respeto y con mucha alegria.

O como a mí me gusta llamarlo, tenemos que aplicar la FILOSOFIA R.I.A. a nuestra manera de actuar y comunicarnos.

¿Qué es la FILOSOFIA R.I.A.?

Te lo cuento aquí.

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